Cinco años con Leonora
Lo que me ha enseñado una masa madre sobre la paciencia, la constancia y emprender.

Leonora nació en un frasco de vidrio, con harina, agua y mucha curiosidad. Cinco años después sigue viva, y yo sigo aprendiendo de ella.
Una masa madre no se apura. Si la alimentas a tiempo, crece. Si la olvidas, se pone triste, pero casi siempre perdona. Me parece que emprender se parece mucho a eso.
Tres cosas que aprendí
- La constancia le gana al talento. Alimentarla un poco todos los días funciona mejor que un gran esfuerzo de vez en cuando.
- El ambiente importa. El calor, la harina, el agua: todo cambia el resultado. Con los proyectos pasa igual.
- Compartir la hace crecer. Leonora ya tiene hijas en varias cocinas.
La próxima semana te cuento cómo es mi rutina para hornear pan los domingos.
Keena