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· 1 min de lectura · Cocina

Cinco años con Leonora

Lo que me ha enseñado una masa madre sobre la paciencia, la constancia y emprender.

Leonora nació en un frasco de vidrio, con harina, agua y mucha curiosidad. Cinco años después sigue viva, y yo sigo aprendiendo de ella.

Una masa madre no se apura. Si la alimentas a tiempo, crece. Si la olvidas, se pone triste, pero casi siempre perdona. Me parece que emprender se parece mucho a eso.

Tres cosas que aprendí

  1. La constancia le gana al talento. Alimentarla un poco todos los días funciona mejor que un gran esfuerzo de vez en cuando.
  2. El ambiente importa. El calor, la harina, el agua: todo cambia el resultado. Con los proyectos pasa igual.
  3. Compartir la hace crecer. Leonora ya tiene hijas en varias cocinas.

La próxima semana te cuento cómo es mi rutina para hornear pan los domingos.

Keena

Dearly Amistad

¿Te gustó? Cada semana mando una carta más larga y más personal.

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